El avance de las marcas asiáticas en la Argentina dejará ganadores y perdedores, con reestructuraciones industriales que alcanzarán a toda la región
La industria automotriz mundial atraviesa una transformación que ya no gira únicamente alrededor de los autos eléctricos o las nuevas tecnologías. Para Felipe Muñoz, periodista y analista internacional del sector automotor, el cambio de era tiene en China a un protagonista claro e irreversible.
En ese escenario, la Argentina aparece como “uno de los mercados más vulnerables —y al mismo tiempo más atractivos— para la expansión de sus marcas". La aceleración de los fabricantes chinos ya está modificando el mapa global de ventas y, con su irrupción, obligando a terminales históricas a replantear sus estrategias industriales en distintas regiones del mundo. En ese contexto, el mercado argentino se convirtió en una pieza clave por una mayor apertura a las importaciones (siendo históricamente un mercado cerrado) y su tamaño dentro de América Latina.
Si se analiza la industria a nivel global, Muñoz señaló que el ranking de los vehículos más vendidos durante 2025 mantuvo una estructura similar a la de años anteriores, con Toyota como gran dominador gracias a modelos como el RAV4, Corolla y Hilux. “El auto chino se volvió un problema geopolítico", afirmó. Esa frase se explica en la decisión de Estados Unidos, la Unión Europea y otros mercados fuertes que aplicaron políticas de protección industrial y arancelarias para evitar la expansión descontrolada de estas unidades. Aún así, advierte, estos esfuerzos no serían suficientes.
En esa línea, mencionó que grupos chinos como Geely ya cuentan con presencia indirecta en mercados occidentales a través de marcas tradicionales como Volvo, marca que cuenta con una fábrica en el país norteamericano y es propiedad del grupo oriental. “Los chinos van a encontrar la forma de vender sus autos en Estados Unidos”, señaló.
Dentro de ese escenario global, la Argentina aparece como uno de los mercados con mayor potencial para el desembarco chino en América Latina. Para Muñoz, la combinación entre apertura importadora y una industria regional poco competitiva en algunos segmentos genera un escenario especialmente favorable para esas marcas. Finalmente, Muñoz consideró que la región deberá adaptarse a una nueva lógica industrial donde la presencia china será inevitable. En su visión, las marcas asiáticas no podrán consolidarse en el Mercosur únicamente mediante importaciones, sino que eventualmente deberán avanzar hacia esquemas de ensamblaje o producción regional.
“El gran objetivo chino, lo que les queda por explotar en la región, es Argentina”, concluyó.
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